CUANDO MADURAS


Cuando maduras, no tiene que gustarte lo que tienes que hacer; te gusta poderlo hacer, poder hacer lo que hay que hacer.

Habrá mayor indicio de libertad y solvencia que tener el tiempo, la energía, los recursos, la claridad y la compañía para hacer tus deberes cada día?

El deber, el servir, han sido presentados tan negativamente, que buscamos evadirlo, delegarlo, pagar porque otros hagan lo que finalmente es el mayor privilegio y derecho que la vida nos concede. Es LA manera, de tener el lugar, la oportunidad y el valor que reclamamos

No hacer nada, o estar entretenido, se ha vuelto una común aspiración, una costosa peregrinación por la vida, de turismo por este planeta devorando sus recursos, para pasarla ‘bien’ a pesar de todo.

Cuándo ocurrió esto?

Pero lo más crítico es cómo es que sigue ocurriendo?

Cómo es que no nos damos cuenta?

La ociosidad y la distracción no solo consumen los recursos de la naturaleza, consumen los recursos de la conciencia, los de la vida.

Intenta hoy hacer lo que haces, no porque te pagan por ello, porque necesitas algo de que vivir

Hazlo porque en ello se te va la vida, porque lo necesitas para ser, pertenecer y amar la vida

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