Para Sanar

"Como un hombre piensa en su corazón, así es él".


En esta sección intentaré dejar el rastro que la vida ha dejado en mí, la certeza de que sanarse no es un asunto de erudición, ni de tecnología, ni de doctores, ni de química, distinto a la sabiduría natural de la vida, la tecnología interior más poderosa, la del corazón, la alquimia propia de la evolución.


Para sanar, para sanarse no es necesario tener profundos conocimientos de sanación, de medicina, ni de meditación. Sanarse es permitir el flujo de la corriente del amor, con todos los sentidos en el ahora y aquí-así; es asumir el modo de estar y de ser del eterno aprendiz.

El corazón es como un espejo magnético que graba y refleja las imágenes que concibes, consientes y entretienes; estas imágenes se multiplican en cada uno de los 4 a 5 millones de glóbulos rojos por cada mililitro de sangre y se mantienen tanto como tú las alimentes, las recuerdes, las resientas.


En cada latido, el corazón bombea entre 60 y 70 ml.  Esto quiere decir que en cada latido aproximadamente 280 millones de glóbulos rojos, pequeños espejos magnéticos, son mensajeros que transportan la señal de las impresiones de las emociones, de los pensamientos, los recuerdos y las acciones, tanto propios como próximos, hasta cada órgano, cada parte del cuerpo y, más allá de lo visible, su eco magnético los irradia hasta 5 metros...


LO QUE GUARDA EL CORAZÓN ES CONTAGIOSO


Cada minuto, en unos 60 – 70 latidos (más si tu corazón late más de prisa porque estás impaciente, ansioso, enfadado, estresado) 19.600 millones de glóbulos rojos cargan la impronta de tu estado, la encarnan y la convierten en una señal que sintoniza tus sistemas, órganos y células según lo sientes, lo afirmes, lo repites. Entre tanto has respirado unas 15 o más veces, dándole oxígeno, espacio y tiempo, a eso que tu sentir consiente.


En un día unos 100 mil latidos, en un año unos 350 millones… multiplicados por 5 millones de glóbulos rojos, de espejos que multiplican imágenes, estados, creencias...


TANTO Y TAN PROFUNDO LO QUE SE PUEDE ACUMULAR SIN OCUPARNOS DE LIMPIAR EL ESPEJO


Para sanarte empieza por decidir, permitir y recurrir a la natural bondad y poder radiante del corazón; para esto lo primero de lo que hay que ocuparse es de limpiar el espejo mayor en el que tu ser interno se mira, se reconoce, se afirma, las memorias que guardas en tu corazón.


Para transformar las impresiones negativas que has acumulado, que permites y que consientes, que empañan ese poderoso espejo, esto de respirar y contar hasta diez es poco, pero suficiente para emprender un camino; hacerlo una vez y otra vez y otra vez, hasta crear un hábito, un cauce, un destino:  


SER LIMPIOS DE CORAZÓN


En adelante veremos cómo las imágenes y las creencias se encarnan, se vuelven historias, adquieren códigos de información y se convierten en programas y generan salud o enfermedad y desarrollaremos una propuesta basada en la invocación, la evocación para transformar natural y sencillamente una tendencia; para que el destino no sea un asunto de azar, sino la consecuencia de la IDEA-DD (Intención, Decisión, Enfoque, Atención-Dirección y Dedicación) arraigada conscientemente en el campo de influencia del corazón.


BIENVENIDO A ESTE CAMINO


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